domingo, 26 de agosto de 2012

CRÓNICA DEL VERANO (I)


El calor y la incertidumbre han convivido en este verano. Pero como Armstrong ya no quiere luchar por su inocencia, el ciclista claro, (fallece, es lo irónico de la vida, el astronauta), nosotros hacemos un pequeño descanso también en nuestra lucha diaria. Una lucha que para algunos en gran medida es psicológica y para otros es pura lucha vital por la supervivencia. Pero el verano lo calma todo, o casi todo. Veremos lo que nos espera a partir de ahora una vez que las armas, cargadas con nuevas balas de indignación, resuenen en nuestras calles, bares y centros de trabajo (para quien lo conserve).
Este verano, estas vacaciones, han dado para sucesos, y algunos importantes, pero como si una tenue nieblilla de ensueño y calor lo cubriera han pasado escasos en esencia, como si al despertar el verano todo volviera a la realidad y muchos de esos sucesos no hubiesen ocurrido.
Un aspecto característico de este verano ha sido el insufrible calor, un calor que nos muestra como la naturaleza se desquebraja día a día mientras nosotros nos enredamos en ciclones especulativos que la mayoría de nosotros no entendemos, no porque seamos más tontos sino porque nos falta información, la información esencial, la información que mueve a los intereses económicos en su génesis. Y como nos pasa factura, como somos los que pagamos el pato, como somos los daños colaterales, como somos los que hacemos esfuerzos, pues solo nos queda el denostar la política, en general, “¡la política nos ha llevado a esto!”, es lo que nos hacen pensar. Al final todo se resume en datos económicos, decisiones tecnócratas y de pura economía, nos hacen pensar que la economía es la ciencia que pone todo en su sitio, y el análisis de esos datos económicos son los que deben llevarnos a tomar las decisiones políticas más satisfactorias. Eso es lo que nos dicen, el mensaje que desde los mercados nos llega. Pero, “¡si los mercados somos todos!”, nos dicen. Mentira, los mercados son algunos, esos precisamente que tienen la información, nosotros solo somos piececillas dentro del tablero.  Es la política las que nos debe salvar, la destrucción de la política es la que nos ha llevado a esta situación. Los intereses totalmente alejados de decisiones de carácter puramente político e ideológico son los que nos han arrastrado a un abismo desconocido. No olvidemos que esta situación la crean los sistemas financieros corruptos, de todos los países, los sistemas puramente económicos que secuestran el poder político para su beneficio. Y ahora nos dicen que es la política la culpable, que lo que hay que hacer es lo que hay que hacer, es lógica económica. ¡Qué disparate!  

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