La identificación del problema
que tiene nuestra empresa es imprescindible para poder encontrar la solución.
Puede parecer que esta afirmación es una obviedad, pero cuando estamos inmersos
en una debacle de infortunios empresariales solo se piensa en cómo conseguir
dinero para pagar nuestras deudas y aguantar nuestra empresa un día más.
La identificación del problema
nos permite observar si el problema que tiene nuestra empresa es meramente
circunstancial o tiene un calado más estructural, y en este último caso si
surge por nuestra mala gestión, por nuestra mala planificación o error en
nuestra organización, o es que nuestra empresa no tiene cabida en el mercado.
Nuestra toma de decisiones dependerá de haber diagnosticado correctamente el
problema. Una cosa tenemos que tener clara, si la empresa no funciona, si no
tenemos lugar en el mercado, si el mal momento no es por errores de gestión que
permitan reconducir la situación hay que tener decisión y tomar decisiones
valientes y no dejar transcurrir el tiempo, porque el tiempo por sí solo no
soluciona los problemas de la empresa. Si la empresa no funciona tenemos que
cerrar. Eso sí, no vale cerrar de cualquier manera, el tomar las decisiones a
tiempo permite al empresario el poder hacer las cosas bien. Y ¿por qué hacer
las cosas mal si las cosas se pueden hacer bien? , ¿otra obviedad verdad? Pues no,
casi siempre se hacen mal.
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