viernes, 27 de abril de 2012

QUE HACER CON MI EMPRESA (III)


Vamos a poner el caso de que para abrir nuestra empresa hicimos una inversión importante, y que para ello fuimos al banco y solicitamos un crédito. El negocio no ha funcionado, los clientes han dejado de acudir, ya no están interesados en el producto, y los gastos, aunque los hemos reducido de una forma milagrosa siguen siendo superiores a los ingresos. Además los ingresos, al no existir inversión en publicidad y en mejoras, cada vez se ven más reducidos. Destinamos todo lo que tenemos a pagar deudas y olvidamos como conseguir ingresos, y los ingresos van menguando y menguando hasta que los gastos se han reducido tanto que es imposible reducirlos más, al igual que los ingresos. En tal caso morimos de inanición. ¿Qué deberíamos hacer? NUNCA  DEDICAR TODOS  NUESTROS INGRESOS  AL  PAGO DE LAS DEUDAS, eso es un error. Naturalmente que el banco te va a decir que lo que mejor puedes hacer es pagar las deudas, para así, tener buena imagen y si te encuentras en dificultad se ofrecen a refinanciar la deuda a un interés altísimo. Eso tiene como final la muerte de la empresa y la muerte de tu patrimonio personal. Solo ganan los bancos en ese caso.
Necesitamos la confección de un Plan de Empresa, y si la empresa no funciona hay que cerrar bien cerrado, disolver la sociedad, instar concurso de acreedores si es el caso, o buscar la solución que para cada caso sea la más correcta, pero siempre debemos priorizar si tenemos la intención de continuar la actividad y no destinar todo al pago de la deuda, es necesario dar de comer algo de inversión a la empresa con una política de crecimiento, para conseguir ingresos. En parte esto se parece un poco a la macro-política que estamos viendo en Europa últimamente. Tenemos que tomar decisiones valientes pero no irreflexivas, hay que meditar pero no perder el tiempo, y si algo no funciona pasar página y a lo siguiente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario